Bondad

Posted by on 8/04/2014 in General

Los celos, la envidia, el deseo de causar daño y la ira perturban la mente y destruyen la paz interior. Son factores negativos producidos por la ignorancia; son maldades que obstaculizan el crecimiento personal. La malicia o maldad por sí misma no existe, es accidental, no esencial. Igual que la oscuridad es la ausencia de luz, y que si en un lugar oscuro encendemos una luz, la oscuridad desaparece; si practicamos la bondad, la maldad desaparece, porque ésta sólo existe cuando falta la bondad. La bondad es la inclinación hacia el bien. Mientras que la  maldad endurece el corazón, la bondad lo enternece.

 

मैत्रीकरुणामुदितोपेक्षाणां सुखदुःखपुण्यापुण्यविषयाणां भावनातश्चित्तप्रसादनम् ॥योगसुत्र १.३३॥

Maitrikarunamuditaupeksanam sukhaduhkhapunyaapunyavisayanam bhavanatahcittaprasadanam  

 

Cultivando la amistad, la compasión, la complacencia y la indiferencia en relación al placer y al dolor y a las virtudes y  a los vicios, se consigue la estabilidad (calma) mental (Yogasutra, I.33)
En este aforismo Patanjali expone que: la amistad, la compasión, la complacencia y la indiferencia, eliminan la impureza de nuestra personalidad y de nuestra mente y proporcionan calma e imperturbabilidad mental.

Si cultivamos una actitud amigable con las personas que son felices, eliminaremos los celos de nuestro comportamiento y purificaremos nuestra mente.

Si cultivamos la compasión con las personas que están sufriendo, sentiremos el dolor ajeno como propio y desearemos eliminar ese dolor; esto creará en nosotros el hábito de no causar daño al otro.
La compasión es empatía, es ponerse en el lugar del otro. Practicar la compasión produce respeto, tolerancia y comprensión del otro

Si cultivamos la complacencia hacia las personas virtuosas, eliminaremos la envidia de nuestro comportamiento.
Por último, practicar la indiferencia hacia las personas viciosas, cuando la simpatía o la empatía no son posibles,  nos liberará de la ira y de la rabia.

Sin celos, sin deseo de perjudicar al otro, sin envidia y sin ira, la mente del practicante goza de una estabilidad imperturbable y éste se convierte en una persona bondadosa. Cuando la mente está calmada, el corazón es tierno y la bondad  nace de un corazón tierno. El corazón tierno sufre viendo sufrir al otro, se alegra de la alegría del otro, siente amor y cariño, igual por los afortunados que por los desdichados. Busca el mayor bien para el otro, con todas sus capacidades y posibilidades, con toda su disponibilidad y habilidad. No causar daño debe ser la máxima de todo ser humano.