En la concentración se fija la mente en un objeto concreto, sin ninguna
interrupción o distracción, durante un tiempo determinado. No hay proceso
del pensamiento, o sea, análisis, razonamiento, indagación o intento de
comprender el objeto. Se trata simplemente de fijar la atención mental.
La naturaleza de la mente es dinámica, pero la naturaleza de la
concentración es estática. En este estado estático sólo hay una atención
mental vigilante.
La concentración es un intento de conseguir la unidireccionalidad de la
mente, mantener la mente en calma y reposo.
Mediante la concentración el practicante adquiere la capacidad de mantener
su proceso mental en una sola dirección, su mente está quieta, los sentidos
están controlados y no son perturbados por las influencias externas. El
practicante utiliza esta unidireccionalidad de su mente para comprender el
objeto de la meditación en toda su verdadera naturaleza. Así nace la
capacidad de distinguir lo real de lo irreal, la comprensión correcta de la
vida y del ser.