Falta reflexión

Posted by on 28/06/2016 in General

 

Falta-reflexión

 

Falta reflexión

Hoy se promociona con éxito el bienestar material y el goce de los placeres sensibles y por el contrario, se teme al dolor y al sufrimiento. Con frecuencia se persigue una seguridad efímera e irreal que elude el esfuerzo y el cumplimiento del deber.

En una sociedad de consumo, lo prioritario, antes de emprender cualquier acción, es valorar y calcular el beneficio económico que va a reportar. Depender de la ganancia, del rendimiento o del interés, lleva al individuo a perder la claridad, la libertad, la transparencia, el buen gusto y  la simplicidad. La ética (norma de convivencia social y para con uno mismo) y la estética (gusto por lo bello) parecen no tener sentido ni significado, ni para el individuo ni para el colectivo.

 

Falta formación, sobra información

Aunque actualmente es fácil acceder a cualquier tipo de información, no nos sirve de mucho si nos falta formación.

La formación de nuestras capacidades mentales consiste en aprender a pensar, indagar, investigar, analizar, observar, razonar y contemplar. Quien no desarrolla un correcto proceso de pensamiento, fácilmente intentará imponer su parecer. Una persona con la mente dispersa, agitada, o intranquila, difícilmente podrá conocerse y descubrir sus capacidades, por lo que  buscará el sentido, las razones o los motivos de su existencia fuera de sí mismo, en cualquier otro objeto que se le ofrezca.  

Fundamentar nuestra vida en los objetos de mercado, puede satisfacer o apaciguar nuestras inquietudes de forma superficial, pero nos aleja del desarrollo de nuestro propio pensamiento, de la práctica de la reflexión, de la capacidad de dudar, de cuestionar y de comprender por nosotros mismos. Si no ejercitamos nuestras capacidades intelectuales, estaremos fomentando la obediencia ciega a cualquier clase de dominio.

 

Falta compromiso

Cuando el hombre no piensa, no cuestiona y no duda, se vuelve perezoso, negligente, pesimista y conformista. Sustituye la lucha por la sumisión.

La pereza y la negligencia anulan el sentido de la responsabilidad e incentivan el miedo al compromiso. Comprometerse firmemente con algo es ser responsable de ese algo.

Evitar nuestras responsabilidades genera desasosiego y contradicción, estados mentales que pueden comportar situaciones de insomnio, estrés, agresividad, intolerancia, ansiedad y angustia.

La reflexión es una valiosa actividad mental que todos podemos practicar y que nos permitirá entender lo que sucede y el por qué.

Profundizar en la comprensión de las causas, en la comprensión de lo que uno es y de lo que ocurre a su alrededor, facilitará la comprensión de lo que sucede. Sin una clara comprensión de las causas, difícilmente se podrán evitar y combatir causas y efectos.