El yoga es una de
las seis escuelas filosóficas de la India. Etimológicamente la palabra yoga
proviene del sánscrito, cuya raíz es yug, que significa yugo, unión,
integración.
Las fuentes de información sobre el yoga se remontan de 5.000 a 10.000 años
atrás, habiendo tenido diferentes definiciones a lo largo del tiempo.
En los tratados filosóficos se refieren al yoga como “camino” (margã) y en
los tratados de práctica de yoga se describe como “la técnica o método” (Kriya
o Shãdanã) de perfeccionamiento del ser humano.
El sabio hindú Rishi Yajñavalkya lo definió como la unión de la realidad
individual (jîvâtmâ) con la Realidad Suprema (Paramâtma). Para el autor del
Yoga Sutra, Patanjali, consistía en el control de chitta, la mente en su
sentido global (mente, intelecto y ego) y sus alteraciones. Por su parte,
Svâtmâramâ, que escribió el Hatha Yoga Pradipika, estableció que se trataba
de controlar la energía vital (prâna) que obtenemos a través de la
respiración y sus modificaciones. En la Bhagavad Gitâ (libro sagrado de los
hindúes) se utilizó en el sentido de camino o vía.
El yoga es a la vez un arte, una ciencia y una filosofía. Es, en síntesis,
un método práctico para la autorrealización. El yoga no profesa ninguna
religión. Es una filosofía de la vida y un modo de vivir. Se puede practicar
yoga independientemente de la creencia religiosa que se siga.