BLOG

La respiración en el yoga

Posted on 21/08/2019

 

La respiración en el yoga

Una respiración adecuada es primordial para conseguir un estado de calma mental y corporal. La respiración puede ser utilizada para controlar nuestras respuestas fisiológicas, que a menudo se han considerado fuera del posible control consciente.

Los sabios hindúes sostenían que, reteniendo el aire después de la   inspiración (retención con pulmones llenos), los sentimientos pueden ser reducidos y hasta inhibidos por completo y que haciendo una pausa después de la expiración (retención con pulmones vacíos), la tensión cerebral puede bajar hasta llegar a un estado de relajación profunda. Según Patanjali, el control de los pensamientos y las emociones está estrechamente vinculado al control de la respiración.

Un cambio en nuestra forma de respirar puede modificar el funcionamiento de nuestro cerebro, facilitar el control consciente sobre la presión sanguínea, mejorar el sistema inmunitario, calmar nuestras emociones y pacificar nuestro estado mental.

La ciencia ha probado la relación entre respiración y ondas cerebrales. Durante una respiración profunda las ondas alfa son más abundantes que en una respiración rápida y superficial. La respiración abdominal es más adecuada que la torácica para generar estas ondas.

En una respiración normal, en cada ciclo respiratorio se intercambia aproximadamente solo un 10% del aire contenido en los pulmones, pero si se hace una respiración profunda e intencionada este intercambio puede alcanzar hasta un 80%. El control del proceso respiratorio es involuntario, aunque se puede aumentar la frecuencia respiratoria de modo voluntario.  

Una sencilla técnica de respiración puede disminuir paulatinamente la agitación y la dispersión mental. Para conseguir un estado mental calmado y concentrado es necesaria una respiración consciente, prolongada y controlada.

 

Respiración yóguica

 El pranayama es control, es la regulación (ayana) de la energía o aire vital (prana) mediante diversas prácticas de respiración. Su función es calmar la mente, generar energía, fortalecer los pulmones y aumentar su capacidad y la resistencia.

    • La interrupción de la velocidad de la inhalación y la exhalación es regulación de la energía vital (Yogasutra, II,49)
    • El proceso es externo, interno y retención y es observado según espacio, tiempo y número y es largo y sutil (Yogasutra, II,50)

El yoga utiliza cuatro tipos de respiración diferentes, que dan lugar a diversas técnicas del control de la respiración.

  1. Respiración pectoral o torácica:
    Es una respiración superficial, al inspirar la caja torácica se expande hacia fuera,  la superficie respiratoria es menor, entra y sale poco aire y hay poco intercambio de gases. Es la forma de respirar de la mayoría de personas en la actualidad.
    Durante la respiración torácica el aire va a la zona alta de los pulmones, mientras que la mayor parte de la sangre permanece en la zona inferior de los mismos sin mezclarse bien con el oxígeno, tal como sucede  en la respiración abdominal.
  2. Respiración abdominal:
    Es una respiración natural (el neonato respira así), el diafragma y el abdomen son impulsados hacia fuera. Al inspirar, una  mayor cantidad de aire  llega hasta la zona inferior de los pulmones  y la proporción de intercambio de gases es mayor.
  3. Respiración diafragmática:
    Al inspirar se presiona el diafragma hacia abajo, por lo que el  aire entra en lo más profundo de los pulmones. En este tipo de respiración se produce un masaje en los órganos internos de la zona abdominal  y aumenta la circulación sanguínea.
  4. Respiración completa:
    Al inspirar se impulsa el diafragma y el abdomen hacia fuera y la caja torácica hacia arriba. Es una combinación de la respiración torácica y abdominal.

Las posturas – Asanas

Posted on 20/08/2019

 

Las posturas – Asanas

Las posturas de yoga (asana) son determinados esquemas corporales, cuyo ejercicio produce unos efectos específicos sobre el cuerpo y sus funciones, sobre el carácter, la mente, las emociones y los sentimientos, a la vez que ejercita también la atención mental. Las posturas son una técnica de perfeccionamiento corporal, psíquico y emocional.

Aunque las posturas son efectivas sobre distintos planos de nuestro organismo (físico, mental, emocional y espiritual), cada una de ellas incide de forma distinta sobre estos, con diferente intensidad sobre uno u otro.

Físicamente operan mediante la torsión, el estiramiento, la contracción y la dilatación. Cada postura induce un estado mental, puede producir una mente concentrada, agitada, dispersa, o atontada. También cada postura produce un efecto emocional o provoca una actitud mental. En el plano espiritual, ciertas posturas facilitan la capacidad de discernir entre ser (purusha) y materia (prakriti).

Según Patanjali, la postura debe ser estable y agradable (Yogasutra II.46), debe ser practicada con el justo esfuerzo, de forma distendida, asumiendo la fusión con el infinito (Yogasutra II.47), de manera que se consigue la imperturbabilidad con respecto a la dualidad o el conflicto (Yoga Sutra II.48).

El practicante que se inicia debe poner su atención mental en la forma general de la postura, en las partes específicas del cuerpo en las que actúa la postura, en la respiración, estar consciente del propio cuerpo en la forma de la postura. En cambio, los practicantes avanzados deben poner su atención mental en el punto de concentración que corresponde a cada postura.

¿Qué es el yoga?

Posted on 18/08/2019

 

¿Qué es el yoga?

El yoga es un conocimiento fundamentado en una filosofía práctica que se propone mejorar la existencia del ser humano, mediante el perfeccionamiento de sus cualidades.

Patanjali (sabio que vivió entre el siglo VII y el siglo III a.C.) recopiló y sistematizó las doctrinas y técnicas del yoga, que hasta entonces se transmitían de forma oral, en su obra Yogasutra, y definió el yoga como el cese final (niroddha) de las fluctuaciones mentales (chittavritti).

Para conseguir este último propósito: desasociar o liberar (kaivalya) el espíritu (purusha) de la materia (prakriti), la mente debe pasar por distintas fases preparatorias hasta llegar a un particular estado mental de consciencia plena, desde el que podrá distinguir lo-real de lo no-real. Como se menciona en Shatapatha Brahmana (7.2-28), “por lo tanto, habiéndose vuelto tranquilo, sometido, indiferente y paciente, lleno de fe e intención, que vea el alma en el alma”.

La falta de un conocimiento suficiente sobre este milenario saber, ha obviado su profundidad filosófica (ética, epistemológica, metafísica y psicológica).

Una concepción errónea del yoga ha producido (en occidente y ahora en oriente) unas prácticas físicas desvinculadas de su sentido original y un contenido pseudo-espiritual que pretende resolver casi todos los problemas de nuestras vidas, de acuerdo con la oferta consumista de nuestra sociedad y totalmente alejado del sistema (métodos y objetivos) y significado del yoga tradicional (que ha pervivido en India durante siglos).

Patanjali plantea la ética, la epistemología, la metafísica y la psicología, conjuntamente con la práctica de ejercicios físicos (posturas, asana), el dominio de la energía vital (control de la respiración, pranayama), el control de los sentidos (disminuir la actividad sensorial, pratyahar), la concentración (unidireccionalidad de la mente, dharana), la meditación (proceso de comprensión, dhayana) y la absorción (comprender e identificarse con lo comprendido, samadhi) con el fin de conseguir la liberación (moksha o mukti), desasociando o aislando (kaivalya) el ser (purusha) de la naturaleza/materia (pakriti).

Patanjali explica que, “la ignorancia es el campo de todos los sufrimientos” (Yogasutra II.4) y define la ignorancia como, “considerar como eterno lo que no es eterno, como puro lo que no es puro, como placer lo que es dolor y como el ser lo que es el no ser (Yogasutra II. 5), y sigue, “se debe evitar el sufrimiento antes de que se produzca” (Yogasutra, II.16). Para poder evitar el sufrimiento es necesario tener un conocimiento discriminatorio entre la materia y el ser. Este discernimiento permite al practicante el conocer su ser, vivir la vida desde el espíritu. En palabras de Kierkegaard, vivir la vida eligiéndose a sí mismo desde sí mismo.

Abdullah Mahmud: “No hay ser humano sin carencia y sin virtud”

Posted on 21/08/2016

 

Abdullah Mahmud: “No hay ser humano sin carencia y sin virtud”

“Un año entero, 365 días, solo en una celda de monasterio en Assam (India), sin hablar, leer ni escribir; y otro año completo, él solo, a pie por las montañas, sin detenerse, de sol a sol. Abdullah Mahmud (Bangladés, 1956) entrenó así su cuerpo y su mente de monje seglar, para luego alimentar su vida espiritual sin renunciar a la vida mundana. Tuvo un gran negocio de camisas, es terapeuta de medicina tradicional india, jardinero y maestro de raya yoga -descrito hace más de 2.300 años-. Se casó y enviudó, y huyó de Bangladés por asuntos políticos. Llegó a Lleida en 1991, conoció a su pareja y tuvieron dos hijas. En 1993 obtuvo el asilo político.”

Estas curiosidades y algunas más las podréis descubrir en la entrevista que El Periódico le realizó a Abdullah Mahmud, nuestro docente en el centro Dishari.

Entrevista completa aquí

Falta reflexión

Posted on 28/06/2016

 

Falta-reflexión

 

Falta reflexión

Hoy se promociona con éxito el bienestar material y el goce de los placeres sensibles y por el contrario, se teme al dolor y al sufrimiento. Con frecuencia se persigue una seguridad efímera e irreal que elude el esfuerzo y el cumplimiento del deber.

En una sociedad de consumo, lo prioritario, antes de emprender cualquier acción, es valorar y calcular el beneficio económico que va a reportar. Depender de la ganancia, del rendimiento o del interés, lleva al individuo a perder la claridad, la libertad, la transparencia, el buen gusto y  la simplicidad. La ética (norma de convivencia social y para con uno mismo) y la estética (gusto por lo bello) parecen no tener sentido ni significado, ni para el individuo ni para el colectivo.

 

Falta formación, sobra información

Aunque actualmente es fácil acceder a cualquier tipo de información, no nos sirve de mucho si nos falta formación.

La formación de nuestras capacidades mentales consiste en aprender a pensar, indagar, investigar, analizar, observar, razonar y contemplar. Quien no desarrolla un correcto proceso de pensamiento, fácilmente intentará imponer su parecer. Una persona con la mente dispersa, agitada, o intranquila, difícilmente podrá conocerse y descubrir sus capacidades, por lo que  buscará el sentido, las razones o los motivos de su existencia fuera de sí mismo, en cualquier otro objeto que se le ofrezca.  

Fundamentar nuestra vida en los objetos de mercado, puede satisfacer o apaciguar nuestras inquietudes de forma superficial, pero nos aleja del desarrollo de nuestro propio pensamiento, de la práctica de la reflexión, de la capacidad de dudar, de cuestionar y de comprender por nosotros mismos. Si no ejercitamos nuestras capacidades intelectuales, estaremos fomentando la obediencia ciega a cualquier clase de dominio.

 

Falta compromiso

Cuando el hombre no piensa, no cuestiona y no duda, se vuelve perezoso, negligente, pesimista y conformista. Sustituye la lucha por la sumisión.

La pereza y la negligencia anulan el sentido de la responsabilidad e incentivan el miedo al compromiso. Comprometerse firmemente con algo es ser responsable de ese algo.

Evitar nuestras responsabilidades genera desasosiego y contradicción, estados mentales que pueden comportar situaciones de insomnio, estrés, agresividad, intolerancia, ansiedad y angustia.

La reflexión es una valiosa actividad mental que todos podemos practicar y que nos permitirá entender lo que sucede y el por qué.

Profundizar en la comprensión de las causas, en la comprensión de lo que uno es y de lo que ocurre a su alrededor, facilitará la comprensión de lo que sucede. Sin una clara comprensión de las causas, difícilmente se podrán evitar y combatir causas y efectos.

 

Actitud Mental

Posted on 13/10/2015

Se entiende por actitud mental una predisposición a percibir, sentir, pensar, actuar y comportarse de una determinada manera con el ambiente físico y social.

El conjunto de nuestras actitudes condiciona nuestra conducta y determina nuestra experiencia. Las actitudes varían según el tiempo, lugar y situación y normalmente no se mantienen estables o firmes a lo largo de la vida. Sirven para una mejor orientación, defensa, adaptación, y referencia del propio individuo en su medio. Las actitudes mentales determinan el modo de ser, la personalidad. Pueden ser innatas o aprendidas.

La actitud innata es la manera determinada de comportarse de una persona, que a pesar de todo lo aprendido mantiene una inclinación específica. La actitud aprendida es un fenómeno de índole social, que se aprende mediante un proceso de interacción con los otros. Conseguir el dominio sobre uno mismo y sobre los acontecimientos será posible si estamos entrenados en el reconocimiento de las propias actitudes mentales. Consolidando y aumentando las actitudes positivas, aumentaremos los aciertos en nuestro `proceder, disminuyendo o eliminando las actitudes negativas podremos transformar los errores que dificultan la adaptación en más aciertos.

Alimentación ayurvédica

Posted on 17/09/2015

El ayurveda, o ciencia de la vida, se ocupa esencialmente de las formas en que una vida puede ser buena (hita), mala (ahita), feliz (sukha) o infeliz (asukha).

Una buena vida debe regirse por un pensamiento y un comportamiento correctos. Una vida feliz se consigue llevando una buena vida.

La idea fundamental de una buena vida es que la vida debe estar tan regulada (reglamentada), que cuerpo y mente se libren de sufrir enfermedades, se eviten riesgos innecesarios y pueda prevenirse la fatalidad que acarrea el descuido, la negligencia y la dejadez.

La vida debe ser virtuosa, honesta y moral. Debe guiarse por la prudencia y la sabiduría, regirse por las leyes de la buena sociedad y de los ciudadanos buenos.

Debe revelar coherencia entre palabra, pensamiento y acción. Siempre atenta al propio bien y al del prójimo. Una vida siempre beneficiosa para todos los intereses de la vida, del cuerpo, la mente y el espíritu. Todo lo contrario es una vida mala y es infeliz.

Para llevar a cabo una buena vida el ayurveda propone un amplio sistema de doctrinas y prácticas terapéuticas que comprende tanto aspectos preventivos como prescriptivos, siendo la alimentación parte fundamental para el cuidado de nuestro bienestar.

Según el conocimiento ayurveda, los alimentos que tomamos y sus sabores, el modo de alimentarnos, el lugar y el tiempo en el que nos alimentamos, nuestra capacidad de digestión y eliminación de deshechos, son cuestiones que condicionan nuestra manera de ser y de establecer nuestra relación con el prójimo y con el mundo.

Unidireccionalidad mental ‘Ekagrota’

Posted on 1/09/2015

Nuestra mente comprende dos características: la dispersión y la atención. Cuando la dispersión disminuye aparece la atención mental y viceversa.

Mediante la práctica del yoga podemos eliminar la dispersión mental y conseguir una mente atenta y controlada

Se consigue un estado de concentración cuando la mente fija toda su atención en un objeto concreto durante un tiempo determinado. Se trata de un estado estático, en el que no hay proceso alguno de pensamiento; no se da el análisis, ni el razonamiento, ni la indagación, no hay un intento de comprender el objeto. Simplemente la mente permanece quieta, atenta, fija, calmada y en reposo.

Una vez superado el estado de concentración nuestra mente está preparada para mantener la unidireccionalidad. Según Patanjali la unidireccionalidad mental o ‘ekagrota’ surge cuando la dispersión mental disminuye y culmina cuando la mente está completamente centrada en el objeto o tema de nuestro interés. La mente queda fija en la observación del objeto, no existe la vacuidad, sino que todo el potencial mental está vivo y centrado en un solo objeto. En este momento emerge un  estado dinámico de cognición, la actividad mental se desarrolla en torno al objeto o tema. Desaparecen los obstáculos y aparece el razonamiento, la reflexión, la alegría y la consciencia del yo.

Patanjali explica también que motivos pueden obstaculizar la unidireccionalidad de la mente: enfermedad, lentitud mental, duda o indecisión, falta de entusiasmo, falta de motivación, negligencia, pereza, falta de control sobre los deseos, sentimientos o acciones, conocimiento erróneo  o percepción errónea, la dificultad para  lograr un nivel de concentración y la incapacidad de mantenerlo, tristeza, desesperación, molestias corporales y la respiración irregular.

Y aconseja como ponerles remedio: mantener la mente fija en un objeto o practicar habitualmente ejercicios de concentración, practicar la amistad, la compasión, el contentamiento, practicar la indiferencia o desapego, no dando importancia a ningún tipo de placer o dolor.

Estrés y Yoga

Posted on 29/05/2015

Al margen de los múltiples usos y abusos del concepto de estrés, hay un acuerdo amplio en que el estrés constituye un importante factor de riesgo para nuestra salud, tanto física como psíquica. Este estado de activación es una reacción del organismo independiente de la voluntad del sujeto e implica cambios fisiológicos, emocionales y conductuales. Es una respuesta adaptativa ante una situación determinada en la que el organismo interpreta ésta como una amenaza o peligro y prepara al organismo para la acción de “huir” o “luchar”.

En este estado de “lucha-huida” se producen cambios fisiológicos: se activa del sistema nervioso simpático y se inhibe del sistema parasimpático. El sistema endocrino (hormonal) sufre alteraciones, principalmente la elevación del nivel de catecolaminas, cortisol y endorfina beta (hormonas que potencian la liberación de energía, la analgesia) y se intensifican las reacciones catabólicas (aumento del consumo de oxígeno, de la frecuencia respiratoria y cardíaca, aumento de la presión sanguínea, incremento de la actividad metabólica, incremento de la lipolisis y glucogénesis). Los cambios afectan también a la conducta promoviendo una reacción automática e instantánea (actuación rápida en conductas abiertas como correr, etc.), a las emociones (miedo, ira, tristeza) y al estado mental (atención, alerta y vigilancia). Por otro lado, la inhibición de las funciones parasimpáticas impide el buen funcionamiento de los sistemas reproductor (hormonas sexuales) e inmunológico y genera alteración en la conducta sexual.

Todas estas alteraciones reducen la capacidad del organismo para mantener y reparar su adecuado funcionamiento, e incrementan el riesgo de enfermedad

Cuando la respuesta adaptativa “lucha-huida” producida por el estrés es continuada en el tiempo, puede convertirse en el estado habitual de la vida del hombre, resultado de su forma de vida patológica, y producir daños funcionales y estructurales en el organismo (incremento de la presión sanguínea, arterosclerosis, inhibición del timo, etc.).

El estilo de vida actual es altamente variable, inestable, y rápido, y somete a hombres y mujeres a vivir bajo presión. Cualquier estímulo puede suponer un factor de desequilibrio que trastorne la estabilidad de nuestro medio interno y produzca un estado de alerta, de movilización y de preparación para controlar la nueva situación. Esta situación estimulante/amenazante puede ser, desde los atascos del tráfico o una larga cola en el supermercado, hasta la muerte de un familiar o el despido laboral. Hay innumerables causas que son susceptibles de originar una respuesta en el organismo.

La activación de una respuesta no tiene en sí misma un carácter negativo. El sujeto no responde específicamente ante cualquier demanda, es decir, no considera la naturaleza del estímulo (sea positivo o negativo) sino que se da una reacción orgánica y psicológica común ante cualquier estímulo. La respuesta del individuo dependerá, por un lado del carácter de la ‘amenaza’ y por otro de la valoración subjetiva que se tenga de la situación, de los recursos que se tengan para enfrentarse a ella y de la capacidad para aplicar eficazmente esos recursos. Para poder controlar voluntariamente una respuesta ante una situación estimulante/amenazante es necesario que el cerebro reciba información inmediata de lo que ocurre en el organismo, a fin de que el individuo pueda aprender a modificar, regular y controlar su actividad.

La práctica del Yoga puede ser de gran ayuda para paliar los trastornos que ocasiona nuestro modo de vida presente. Aunque la finalidad de Yoga no es terapéutica, el ejercicio de esta disciplina es muy beneficioso para nuestra salud.

La relación del Yoga con la terapia es reciente, no hay ninguna escritura antigua que establezca esta relación. En 1924 Swami Kuvalyananda (Jagannath G. Gune) escribió en la revista “Yoga Mimansa” el resultado de su investigación acerca de los beneficios del yoga tiene en la salud. Desde entonces se han realizado múltiples investigaciones, unas más rigurosas que otras, que han intentado demostrar empíricamente la aportación del Yoga sobre nuestra salud física y mental.

La práctica de Yoga aumenta la flexibilidad muscular y articular, reduciendo y eliminando la tensión; ralentiza la respiración y el ritmo cardiaco; baja la presión sanguínea; mejora la función parasimpática aumentando la serotonina y la dopamina.

El Yoga es un poderoso instrumento de prevención y paliativo contra estrés.

El conocimiento y el discernimiento

Posted on 21/05/2014

Cconocimiento-Ddiscernimiento

El hecho de existir implica ser temporal. Estar sujeto a un tiempo y  espacio, implica sufrimiento.

Según Patanjali, “la ignorancia es el campo de todos los sufrimientos que pueden estar latentes, atenuados, interrumpidos o activos” (Yoga Shutra, II,4), y la ignorancia es “considerar como eterno lo que no es eterno, como puro lo que no es puro, como placer lo que es dolor y como el Ser lo que es el no Ser” (Yoga Shutra, II,5).

Todo lo existente tiene una parte esencial y partes accidentales. Lo esencial es permanente e inmutable y lo accidental es temporal y cambia constantemente. Estar apegado a lo accidental causa sufrimiento.

La identificación del ser con el proceso psicomental es una confusión producida por la ignorancia, es la falsa identificación con los objetos o sucesos experimentados por los sentidos de la percepción y de la acción. Toda identificación causa dependencia y toda dependencia causa sufrimiento. Patanjali explica que la causa del sufrimiento es “la asociación del que ve con lo visto (la falsa identificación con el proceso psicomental), esta causa (la falsa identificación) debe ser abandonada” (Yoga Shutra II, 17).

El conocimiento que discrimina lo esencial de lo accidental facilita que el  individuo pueda evitar el sufrimiento. En otro aforismo Patanjali dice, “el sufrimiento puede y debe ser evitado antes de que se origine” (Yoga Shutra II, 16).

La dependencia es esclavitud y su ausencia es libertad. Para evitar la esclavitud y el sufrimiento Patanjali explica “la ausencia o la desaparición  de la asociación de lo que ve con lo visto mediante el conocimiento correcto conduce a la libertad” (Yoga Shutra II, 25).

El ser humano es débil, pero la sabiduría le hace fuerte. La sabiduría es el mejor y único camino que lleva al hombre al máximo perfeccionamiento y le establece en su esencia. Así, para evitar el sufrimiento inherente a la existencia, es necesario el conocimiento (jañan) y el discernimiento (viveka).