¿QUÉ ES LA MEDITACIÓN?

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La meditación es un proceso de autoestudio, reflexión, observación y contemplación. Consiste en investigar, analizar e indagar sobre un objeto con el fin de llegar a conocer la naturaleza real del objeto, es decir, superar la “falsa” apariencia y conocer el objeto en toda su propiedad. Evidentemente, para ello es imprescindible tener capacidad de concentración.

Durante la meditación aparecen el pensamiento, el razonamiento, el discernimiento, la alegría, la conciencia de la existencia, hasta llegar a la absorción o unión con el objeto de la meditación.

Mediante la concentración el practicante adquiere la capacidad de mantener su proceso mental en una sola dirección, su mente está quieta, los sentidos están controlados y no son perturbados por las influencias externas. El practicante utiliza esta unidireccionalidad de su mente para comprender el objeto de la meditación en toda su verdadera naturaleza. Así nace la capacidad de distinguir lo real de lo irreal, la comprensión correcta de la vida y del ser.

 

¿HAY DIFERENCIAS ENTRE CONCENTRACIÓN Y MEDITACIÓN?

Son dos estados totalmente diferentes. La palabra en sánscrito dharana, que se traduce en los idiomas occidentales como “concentración”, significa ‘tener una idea’ y la palabra dhyana, que se traduce como “meditación”, significa ‘prolongar, razonar, analizar, indagar en esa idea’.

Dharana o concentración es un estado mental en el que no hay flujo de pensamientos ni procesamiento de datos. Es un estado estático de la mente, su duración va de los dos segundos como mínimo a los doce minutos como máximo.

En cambio, en el estado de dhyana o meditación sí hay flujo de pensamientos y procesamiento de datos y su duración es indefinida. Es un estado de la mente dinámico y comprende catorce planos o subestados diferentes.